Una vieja cortina
que fue blanca me impide
ver los autos que pasan.
Pero los oigo: cosen
a través de la calle
un silencio que tunde
el tiempo entre uno y otro
como cascada lenta
de agua que no me moja.
No escribo lo que siento sino palabras, una tras otra, que persisten en roturar lo arado por milenios. Algunos creen que es la emoción ...
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