Las voces que supura
mi mente no conducen
a nada bueno. ¿Cómo
he dado en fomentarlas?
Tercas y tendenciosas,
Tercas y tendenciosas,
inundan la conciencia
de confusión e inquina
y, furiosas, deshacen
toda civilidad
del ánimo. Me dice
el ángel que las borre
sin más tardanza. Yo
intento obedecerle
pero siguen medrando.
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