Hoy fue un día sereno
pero, cuando acababa,
me vino a la memoria
esa maldad: te hiciste
viuda de mí. Yo fui
un muerto en vida muchas
veces y aún lo sufro,
pero cohabitábamos
--¿te acordás?, ¡tan distantes!--
y me enterraste como
a un perro. ¡Qué crueldad!
¡Qué cierre de domingo!
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