Las palabras no sirven
ya de mucho. El desierto
colapsa mis arterias
y mi sed multiplica
los desvaríos. Fiebre
de alcanzar un oasis
y no el mero espejismo
y habitual en que yazgo
al tiempo de escribir,
extraviado, poemas
que dicen: "Aquí estuve"
y que no encuentran público,
o sea, caravana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario