Ni una sola palabra
se me asoma a los labios.
Mi mente es un desierto
lleno de pedregullo.
El amor no era un chicle
sino aquella semilla
que había que regar,
pequeña y poderosa.
"No me alcanza la guita": heptasílabo o pienso de los muertos de hambre como vos, como yo. "Rompan todo", tiraba Bi...
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