No te conozco pero
te imagino. Distante,
profesional, las pocas
palabras que cruzamos
cada día me dejan
hecho un guiñapo. Fría,
me digo, te mostrás
y en realidad me aluna
el cristal que tu luz
refleja cuando, clara,
me respondés. Así
paso las horas: fiel
a la imaginación,
frustrado por lo mismo.
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