Yo estuve muerto. Fue
a lo largo de todo
un año, quizá más.
Pero de pronto supe
que la vida seguía
y que me perdonaba.
Mejor dicho, mi cuerpo
reaccionó y me exigió
reincorporarme. Nadie
me había levantado
del suelo, ni yo mismo.
Fue en un día cualquiera.
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