El caos que en mi mente
recibe el nuevo día
es una flor siniestra
que crece sin control.
Sólo a la noche puedo
rechazar ese monstruo
sin manos que desdora
la flaca luz del sol.
Diseño, entonces, runas
concisas como búhos
y me duermo en las palmas
del lejano Jean-Paul.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario