Los peores demonios
albergo en mis entrañas.
Pelean entre sí
--¡y soy yo!-- todo el día.
Interior que, selvático,
no conoce el machete
o que, si lo maneja,
es para más herirme.
Aprendiste a escribir de tu madre tu nombre. Eso es lo que recordás ahora, de repente. Pablo. Y en cinco letras un destino marcado. La...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario