Aprendiste a escribir
de tu madre tu nombre.
Eso es lo que recordás
ahora, de repente.
Pablo. Y en cinco letras
un destino marcado.
La poesía vino
más tarde: fiel temblor.
"No me alcanza la guita": heptasílabo o pienso de los muertos de hambre como vos, como yo. "Rompan todo", tiraba Bi...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario