El enemigo acecha
en mi mente y me asalta
bajo distintas formas
de doble acosador.
Interminable lucha
contra mí mismo o bien
estallidos absurdos
que denomino padre.
No escribo lo que siento sino palabras, una tras otra, que persisten en roturar lo arado por milenios. Algunos creen que es la emoción ...
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