Gavilla el corazón,
arde como las noches
en las que nada pasa:
sólo ceniza gris,
y que se enfrió, y que huello,
enarenado pozo.
(No hay hogar. Hay un líquido
blancuzco que se pierde
por entre las baldosas.)
No escribo lo que siento sino palabras, una tras otra, que persisten en roturar lo arado por milenios. Algunos creen que es la emoción ...
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