Los lectores ingenuos colocan corazones
a todo lo que, inocuo, los conmueve.
Todo lo que es correcto, todo lo que se debe
apoyar lo comparten. Los dragones
de la emoción los crispan, los ríspidos endriagos
que tiene toda psique los asustan;
no se los quiere ver y ¡cómo se disgustan
cuando están ahí enfrente, como magos
disformes! "Son delirios de un autor sin futuro,
cosas muy malas", dicen entre sí.
Después, cuando están solos, cuando se escucha el mi
menor de lo que son, todo es oscuro.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario