Yo soy ese soldado
que nunca se enteró
de que acabó la guerra.
La selva en la que habito
se llama La Babía,
búnker de las palabras.
Palabras que pronuncio
en soledad; consuelo
el que nadie me escuche.
Aprendiste a escribir de tu madre tu nombre. Eso es lo que recordás ahora, de repente. Pablo. Y en cinco letras un destino marcado. La...
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