Pasa un auto tuneado
que hace temblar los vidrios.
Es un segundo. Luego
vuelve a soñar la calle.
Noche en que el frenesí
alterna con la calma.
Noche en que una colina
lejana me recibe.
No escribo lo que siento sino palabras, una tras otra, que persisten en roturar lo arado por milenios. Algunos creen que es la emoción ...
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