Ya no tengo piedad
por nadie ni por nada:
mi corazón cedió
ante el odio del siglo.
La multitud se agita,
extenuada y medrosa.
Los francotiradores
no pierden un instante.
"No me alcanza la guita": heptasílabo o pienso de los muertos de hambre como vos, como yo. "Rompan todo", tiraba Bi...
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