Ésta es la casa pobre
de un poeta vencido
por Facebook. Las paredes
ya no son blancas como
lo fueran hace tiempo
y el piso está manchado
con yerba que cayó
hará ya dos semanas.
Pero Facebook abroga
toda pena que puedan
generar estas líneas.
No las difunde. Sigue
curtiendo a su habitante.
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