Se sienten los primeros
gorriones en el patio.
El otoño despierta,
legañoso, a la luz.
Las cortinas que un foco
destiñe se desprenden
de su tibieza. Nadie
sabe que no he dormido,
ni siquiera esa sombra
vacía como un sol.
No escribo lo que siento sino palabras, una tras otra, que persisten en roturar lo arado por milenios. Algunos creen que es la emoción ...